3,30.a.m.

el bar olía a cenicero.
los ojos me secuestraban al mundo del sueño.
4 amigos despidiéndose
chupitos de jack daniel's.

y en medio del cansancio,
así sin previo aviso
me encuentro un dálmata en la barra,
a mi lado.
saltando
enorme
oliendo
buscando....
buscando qué...
un poco de absenta para desdibujar sus motas?
tan rápido como entró salió.
adios
adios
y un lametón en la rodilla.

K