3,30.a.m.
el bar olía a cenicero.
los ojos me secuestraban al mundo del sueño.
4 amigos despidiéndose
chupitos de jack daniel's.
y en medio del cansancio,
así sin previo aviso
me encuentro un dálmata en la barra,
a mi lado.
saltando
enorme
oliendo
buscando....
buscando qué...
un poco de absenta para desdibujar sus motas?
tan rápido como entró salió.
adios
adios
y un lametón en la rodilla.
K
curioso blog. Cariñoso el perro. Me gusta lo de que los ojos secuestren. Un saludo
si el dalmata no tiene motas deja de ser dalmata. Buscaba alguien a quien saludar y se encontró una rodilla.
Besos.-
adoro los dálmatas.
y mas si son cariñosos.
besos y mas besos